“No se
conoce a la infancia; con las falsas ideas que de ella se tienen, cuanto más
lejos van tanto más se extravían (…) yo puedo haber visto mal lo que hay que
hacer, pero creo haber visto bien al sujeto sobre el cual se debe operar.
Empezad, pues, por estudiar a vuestros alumnos, pues con toda no los conocéis”.
La
frase anterior pertenece a un fragmento de unos de los libros de la obra de:
“Emilio, o De la Educación”, que fue escrita por Rousseau.
De
acuerdo a la concepción naturalista del hombre, Rousseau marca un cambio en el
pensamiento educativo tradicional, ya que pone al niño como centro de todo el
proceso educativo, y apoya la idea de que el niño es bueno por naturaleza, y la
sociedad es quien lo corrompe.
Rousseau
en su tercer libro nos habla de la educación negativa, la cual se produce
cuando la influencia del educador es mínima. Por ello el educador tiene la
tarea de estudiar a sus alumnos para conocerlos (saber sus interés, emociones,
motivaciones, habilidades, capacidades…), debe tener clara la idea de que el
alumno es el centro del proceso educativo.
Este
autor defiende que sólo la educación del sujeto podrá cambiar la sociedad, por
ello basa su pensamiento en que se deben enseñar pocas cosas pero las cuales
sean claras para el niño.
Se
deben diseñar los objetivos y contenidos de la educación a partir de la etapa
de desarrollo en la que se encuentre el niño, teniendo en cuenta sus
motivaciones e intereses. La educación debe adaptarse a las etapas de
desarrollo en las que se encuentra el niño, no estando por encima ni por
debajo. Desde el pensamiento de Rousseau, el educador es el encargado de
ajustar al principio de sustantividad de las edades ya que “el niño no es un
adulto en miniatura”.
El
educador tiene un papel importante en el proceso educativo, ya que a partir de
las motivaciones e intereses del niño (debe conocerlo), debe desarrollar su
creatividad y su inteligencia para que el niño las use de una forma positiva, y
aprenda de manera divertida. También los educadores deben impulsar a que los
niños realicen su aprendizaje por medio de la experiencia y la observación.
En
conclusión, Rousseau defiende la idea de que la educación es la única que puede
cambiar la sociedad por lo que, el niño debe ser el centro del proceso
educativo, y la educación debe adaptarse a la etapa de desarrollo en la que el
niño esté en cada momento.
Bibliografía utilizada: libro elaborado por la profesora.
Bibliografía utilizada: libro elaborado por la profesora.
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